Las primeras hermanas que llegaron a Sagunto el 8 de febrero de 1894, fueron María Rosa Obradors y la que sería primera priora Navidad Betriu. Las saguntinas Josefa, Ignacia y Amelia Cebrián ofrecieron a las monjas alojamiento, alimentos y protección hasta que se trasladaron a su casa-colegio el 27 de marzo de 1894. Importante papel jugó el arcipreste de Santa María en la fundación del Colegio. Los saguntinos desde el primer momento acogieron y ayuda-ron a las religiosas con aportaciones económicas. Las hermanas Brugada Moliner ofrecieron 500 pesetas como ayuda a las obras de restauración de la casa.

La primera casa de las dominicas saguntinas está situada en Camí Real y en ella habitó la familia Brugada, linaje oriundo de Olot, a quienes los reyes concedieron honores y elevaron a la dignidad de generosos en la persona de don Pedro de Brugada en 1496. La línea que pasó a Valencia se estableció en Morvedre probando su nobleza ante la Real Audiencia de Valencia en 1799. En el dintel de la puerta de esta casa campea el escudo de armas de sus antiguos propietarios. Las primeras monjas llegadas a nuestra ciudad acometieron la difícil tarea de restaurar esta casa que se encontraba en ruinas. Avanzadas las obras de rehabilitación y aprovechando la visita del padre Director General y con el permiso del Arzobispo de Valencia, se inauguró la casa y las clases al día siguiente de la fiesta de San Vicente Ferrer.

Dado que el P. Director  sólo podía permanecer unos días en Sagunto, se pensó inaugurar el Colegio el día 2 de abril, fiesta de San Vicente Ferrer, pero al ser fiesta local obligó a celebrar la apertura al día siguiente. El día de la inauguración superó todas las previsiones. Personas de todas las edades y condición acudieron a los actos celebrados en el Colegio y en la iglesia de Santa María.